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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este jueves un decreto que da inicio al proceso de desmantelamiento del Departamento de Educación, una medida que ha generado fuertes críticas por parte de sindicatos y organizaciones civiles. La firma del documento se llevó a cabo en la Casa Blanca, en un acto simbólico en el que Trump estuvo rodeado de niños pequeños sentados en escritorios, quienes también firmaron papeles en una carpeta y los mostraron al público, imitando al mandatario.


La Federación Estadounidense de Empleados del Gobierno expresó su rechazo inmediato a la medida. Su presidente nacional, Everett Kelley, calificó la directiva como una amenaza directa al sistema educativo del país. “Eliminar esta pequeña pero poderosa agencia destruiría nuestro sistema educativo y devastaría a las futuras generaciones de estudiantes”, afirmó en un comunicado.

El sindicato también subrayó que el Departamento de Educación cumple un papel crucial al brindar apoyo a estudiantes de bajos recursos y financiar escuelas que atienden a estudiantes con discapacidades, por lo que su desaparición tendría un impacto grave en las poblaciones más vulnerables.



Por su parte, la organización legal Democracy Forward anunció que impugnará la orden de Trump ante los tribunales. Su directora ejecutiva, Skye Perryman, declaró que el intento de eliminar la agencia federal es “ilegal” y prometió acciones inmediatas. “Presentaremos una demanda contra esta acción y utilizaremos todas las herramientas legales para garantizar que los derechos de los estudiantes, maestros y familias estén completamente protegidos”, señaló.


La decisión de Trump ha generado un amplio debate sobre el futuro de la educación pública en Estados Unidos y el papel del gobierno federal en garantizar el acceso igualitario a la enseñanza. Mientras avanza el proceso legal, organizaciones educativas, docentes y defensores de derechos civiles se preparan para una batalla judicial por la defensa del sistema educativo nacional.

En un misterio se ha convertido la muerte de Dianiris Paola Castilla Lozano, una joven colombiana que viajó a Estados Unidos para cumplir su sueño de trabajar y progresar. Originaria de Cartagena, Dianiris era una mujer emprendedora, alegre y con un fuerte carácter, según la describió su hermano Cristian Castilla: “Nada le quedaba grande, vendía papitas y siempre buscaba cómo mejorar su situación”.

Dianiris estudió Economía en la Universidad de Cartagena y hablaba inglés con fluidez, aunque no pudo asistir a su ceremonia de grado debido a una oportunidad laboral en Estados Unidos como ‘au pair’, cuidando niños a cambio de hospedaje y alimentación. Su hermano recibió el diploma en su nombre: “Como yo no tuve ceremonia de bachillerato, ella me dejó vivir ese momento por ella”, contó emocionado.


La joven trabajó primero en Virginia y luego se trasladó a Florida, donde perdió contacto con su familia. Tras varios días sin noticias, sus seres queridos pidieron a las autoridades hacer un chequeo en su vivienda. El hallazgo fue devastador: Dianiris fue encontrada sin vida. Su familia quedó consternada, especialmente porque la joven no padecía ninguna enfermedad y las autoridades no han dado detalles sobre las causas de su muerte.


“Era la única hija mujer, la princesa de la casa. Mis padres están destrozados”, expresó Cristian al diario El Universal. Desde el momento en que se confirmó su fallecimiento, la familia inició los trámites para repatriar el cuerpo, labor que resultó complicada por los costos. Sin embargo, la Alcaldía de Cartagena se comprometió a cubrir todos los gastos y a enviar una representante de cooperación internacional junto con un familiar para gestionar la situación en Estados Unidos.


Aunque la repatriación está en marcha, la familia Castilla exige respuestas claras sobre las circunstancias del fallecimiento de Dianiris. Aseguran que no descansarán hasta conocer la verdad de lo ocurrido con la joven que partió a Estados Unidos llena de sueños, pero que nunca volvió.


Un violento ataque fue perpetrado en la madrugada del martes contra un centro de reparación de Tesla en Las Vegas. Un sospechoso armado con cócteles Molotov y un arma de fuego incendió vehículos, disparó contra otros y dejó mensajes políticos en el lugar.


El individuo, vestido completamente de negro, disparó al menos tres veces contra autos Tesla y arrojó bombas incendiarias caseras, incendiando dos vehículos. Además, pintó con aerosol la palabra “RESIST” (resistir) en rojo sobre las puertas del establecimiento, reportó NBC.


El asistente del sheriff del Departamento de Policía Metropolitana de Las Vegas (LVMPD), Dori Koren, calificó el hecho como un ataque aislado y aseguró que no hay una amenaza adicional para el público. Sin embargo, el FBI y la ATF (Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) ya colaboran en la investigación, que fue catalogada como un posible caso de terrorismo doméstico.


Detalles del ataque

El sospechoso utilizó tanto cócteles Molotov como un arma de fuego para atacar el centro Tesla. Disparó contra al menos tres vehículos y arrojó varios artefactos incendiarios, uno de los cuales no detonó y fue recuperado en la escena. En total, cinco autos resultaron dañados, dos de ellos totalmente calcinados.

Tras el incidente, se reforzó la seguridad en todas las instalaciones de Tesla en la ciudad.


Contexto: oleada de ataques a Tesla

El ataque en Las Vegas se suma a una creciente ola de vandalismo contra Tesla en varios estados de Estados Unidos. En San Diego, California, vehículos fueron rayados con esvásticas y mensajes obscenos; en Kansas City, Missouri, dos Cybertrucks fueron dañados tras un incendio intencional.


Además, protestas organizadas en ciudades como Nueva York, Boston, Los Ángeles y Filadelfia han señalado a Elon Musk por su participación en el Departamento de Eficiencia Gubernamental, una iniciativa vinculada al expresidente Donald Trump. Muchos manifestantes acusan a Musk de usar su influencia política para impulsar recortes en programas sociales y federales.




Reacciones

Elon Musk, CEO de Tesla, reaccionó en su cuenta de X calificando los ataques como “insanos y profundamente incorrectos”, y defendió que Tesla “solo fabrica autos eléctricos” y no merece ser blanco de violencia.

Pam Bondi, Fiscal General, declaró que los responsables enfrentan cargos de terrorismo doméstico y podrían recibir un mínimo de cinco años de prisión.


El FBI, a través del agente especial Spencer Evans, advirtió que estos son crímenes federales que serán perseguidos con todo el peso de la ley.


Impacto en Tesla

Este ataque llega en un momento delicado para Tesla. Las ventas han caído notablemente: un 76% en Alemania y 72% en Australia, según The Guardian. Las protestas también han afectado la reputación de la marca, y el vínculo de Musk con la política estadounidense genera creciente controversia.

Mientras las investigaciones avanzan, Tesla enfrenta el desafío de proteger sus instalaciones, recuperar la confianza del público y frenar el deterioro de su imagen global.

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